El Tarot: Su historia oculta

Los Orígenes

En el día de hoy, no existe unanimidad sobre los motivos reales que inspiraron la creación de las primeras barajas del tarot. Algunos investigadores apuntan a Egipto como su cuna y atribuyen al dios Toht la autoría de los primeros naipes. Ningún dato contundente nos hace pensar que tal teoría pueda ser considerada como válida, más bien parece obra de Antoine Court de Gebein –lingüista francés, clérigo, ocultista y masón- nacido en Nímes en 1728 quien en su libro “le Monde Primitif analysé et comparé avec le Monde Moderne” afirma, sin presentar ningún indicio sólido, que las láminas del Tarot son un libro egipcio. Muchos ocultistas, quizás movidos por el entusiasmo e interés de dar al juego un principio esotérico sólido, aunque falso, han sido los que han secundado esta idea, pero ninguno la ha fundamentado.

Más fiable y creíble es la hipótesis de que la famosa baraja provenga del juego Desavatara que aún hoy se conserva en la India.

Está compuesto por diez series o palos de doce cartas cada uno, correspondientes a las diez encarnaciones de Visnhu. La iconografía que muestran es variada, aunque entre las más usadas destacan los discos, conchas, tortugas o peces – que podríamos equiparar con el palo de oros-; lotos, cálices y vasijas – palo de copas -; hachas y arcos – bastos y espadas -. Aunque muchas son las semejanzas, tampoco en estas cartas hindúes encontramos simbología propia de los arcanos mayores del tarot, lo que nos induce a creer que en algún momento de la historia debió producirse una fusión entre los Arcanos Mayores y los Menores. Los segundos constituirían un juego en sí mismo. De hecho, en nuestros días así se mantiene. Su independencia es clara pues los símbolos de una, es decir, los palos, no aparecen en la otra ni viceversa.

El aspecto lúdico de las 52 cartas o Arcanos menores es manifiesto. Juntar las familias, realizar series numéricas, implementar normas para consolidar un juego estratégico contra un contrario, etc.., son, sin duda, la finalidad con la se crearon y han mantenido hasta la actualidad, que no es otra sino la de recrear a su poseedor. Razón por la que debemos distinguirlas y separarlas de los 22 Arcanos Mayores.

Las primeras referencias sobre los Arcanos Mayores de las que tenemos noticia datan de 1227 y nos detallan tales cartas como “carticellas” italianas con las que se enseñaba a los niños de clases acomodadas. Como carticellas posteriores puede entenderse la baraja de principios del siglo XV conocida como el Tarot Minchiate. Compuesto por setenta y ocho cartas que distribuyen los diferentes símbolos de la siguiente manera:

 

I

El Mago

II

El Gran Duque

III

El Emperador de Occidente

IV

El Emperador de Oriente

V

El Enamorado

VI

La Templanza

VII

La Fuerza

VII

La Justicia

IX

La Rueda de la Fortuna

X

El Carro

XI

El Ermitaño

XII

El Ahorcado

XIII

La Muerte

XIV

El Diablo

XV

La Torre

XVI

La Esperanza

XVII

La Prudencia

XVIII

La Fe

XIX

La Caridad

XX

El Fuego

XXI

El Agua

XXII

La Tierra

XXIII

El Aire

XXIV

Libra

XXV

Virgo

XXVI

Escorpión

XXVII

Aries

XXVIII

Capricornio

XXIX

Sagitario

XXX

Cáncer

XXXI

Piscis

XXXII

Acuario

XXXIII

Leo

XXXIV

Tauro

XXXV

Géminis

 

La Estrella

 

La Luna

 

El Sol

 

El Mundo

 

El Juicio Final

 

El Loco

 

Como puede observarse, las cartas numeradas de la XVI a la XXXV representan conceptos claros de enseñanza. Su valor didáctico es indiscutible. Así bien, entendemos que si el grupo mayoritario de cartas no se adapta a los preceptos esotéricos con que algunos quieren dotarlas, sino a temas puramente instructivos debemos presuponer que el resto también lo sea y concebir la baraja a modo de libro mudo.

 Otro ejemplo claro de la aplicación del tarot como material docente son las cartas de Baldini  populares como tarot de Mantegna  del  s.XV. El juego está compuesto por 52 arcanos divididos en cinco series de diez naipes cada una. La primera decena está dedicada a las jerarquías sociales – mendigo, sirviente, artesano, comerciante, gentilhombre, caballero, duque, rey, emperador y Papa-. De este grupo resulta especialmente significativa la representación del Artesano que, años más tarde, deviene en el Mago de la baraja de Fautrier, más conocida como Tarot de Marsella, de mediados del s.XVII. De igual manera el mísero pierde su carácter social y se convierte en el loco.                

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Mantegna                              Marsella

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El segundo grupo de cartas del baraja de Mantegna representa a las nueve musas y Apolo.

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La tercera nos muestra las ciencias – gramática, lógica, retórica, geometría, aritmética, música, filosofía, teología y astrología-.

La cuarta representa a las cuatro virtudes cardinales – templanza, fuerza, prudencia y justicia – y los tipos humanos.

La quinta serie incluye los siete planetas, la octava esfera, el primer móvil, y la primera Causa.

Esta claro que le juego de Baldini no contiene ninguna clave esotérica ni historia oculta ni parece concebido para realizar predicciones futuras. Su interés puramente didáctico es indiscutible.

EL TAROT DE CARLOS VI

El Tarot de Carlos VI o Gringonneur es uno de los más antiguos que se conocen. Tenemos constancia que en 1392 Se pagó a Jaquemin Gringonneur 56 sueldos parisienses por tres juegos de naipes en oro y diversos colores y divisas que fueron hechos para esparcimiento del Rey de Francia Carlos VI.

En la Biblioteca Nacional de París se conserva un juego de diecisiete láminas legado a Luis XVI por Roger de Gaignières en 1711, que durante mucho tiempo se pensó formaba parte del tarot pintado por Gringonneur en 1392, pero procede del Norte de Italia y fue pintado a finales del s.XV.

Sus láminas no tienen leyendas ni numeración. Están pintadas a mano sobre pergamino y reconocemos a los principales Arcanos tal y como hoy los conocemos. Pero, ¿qué nos enseña realmente este Tarot? ¿Hay una historia tras sus imágenes? Sí, indiscutiblemente, el tarot guarda celosamente una historia que en los siglos en que la transmisión oral era básicamente la forma divulgativa de la cultura, debió cumplir su función didáctica y no esotérica, como muchos quieren hacernos creer.

Veamos, pues, que guarda celosamente el Tarot.

LAS VIRTUDES CARDINALES

Prudencia, Justicia, Fortaleza y Templanza.

En los diálogos de Sócrates transcritos por Platón aparecen enaltecidas cuatro virtudes que constituyen a través de las enseñanzas del filosofo, como la urdiembre de la per­sonalidad moral del hombre: la prudencia, la justicia, la fortaleza y la templanza.

Ciertamente, no fue Sócrates quien primero las anotó al considerar las psicologías y especialmente, las acciones humanas. En el Antiguo Testamento, p. Ej., en el Libro de los Profetas, se hace caudal de las mismas y sobre todo de la Justicia. Cicerón en su famoso tratado de, los Oficios hay; Enumera como constitutivas de la honestidad, dedicándoles sendos capítulos. El cristianismo más tarde las elevó a la categoría de virtudes cardinales del alma.

El adjetivo “cardinal” se deriva del sustantivo latino “cardo”, que significa “gozne” (bisagra), y se les llama así por ser virtudes “gozne”, es decir que sobre ellas dependen las demás virtudes morales. Si un hombre es realmente prudente, justo, fuerte y templado espiritualmente, podemos afirmar que posee también las otras virtudes morales. Podríamos decir que estas cuatro virtudes contiene la semilla de las demás.

Santo Tomás examinó minuciosamente el problema de la naturaleza de la virtud, las clases de virtudes y las relaciones entre las virtudes, sigue a la vez a San Agustín y a Aristóteles y además, se refiere a la opinión de San Gregorio sobre la mutua implicación de las virtudes y manifiesta que las cuatro virtudes cardinales se hallan mutuamente implicadas en tanto que se cualifican una a la otra, “desbordándose”.

La Prudencia llamada por Santo Tomás “virtud especial” es una virtud de la razón, no especulativa, sino práctica: la cual es un juicio, pero ordenado a una acción concreta. Es la virtud que dispone la razón práctica a discernir en toda circunstancia nuestro verdadero bien y a elegir los medios rectos para realizarlo. "El hombre cauto meditó sus pasos", "sed sensatos y sobrios para daros a la oración". La prudencia es la "regla recta de la acción", escribe Santo Tomás, siguiendo a Aristóteles. No se confunde ni con la timidez ni con el temor, ni con la doblez ni con la disimulación. Es llamada "auriga virtutum": Conduce las otras virtudes indicándole regla y medida. Es la prudencia quien guía directamente el juicio de conciencia. El hombre prudente decide y ordena su conducta según este juicio. Gracias a esta virtud aplicamos sin error los principios morales a los casos particulares y superamos las dudas sobre el bien que debemos hacer y el mal que debemos evitar.

Según San Agustín la prudencia es: Cognitio rerum appetendarum, et fugiendarum. Su objeto formal no es asignar su fin a las virtudes morales, sino lo que conduce para el, esto es; como y porque medios tocara el hombre el de la razón. Y así el objeto formal de la prudencia es aquella honestidad peculiar que se halla en dictar, que es lo que se halla de practicar, atendidas todas las circunstancias ocurrentes, para que hic et nunc, sea recta la operación. Su objeto material trasciende por la materia de todas las virtudes, pues a todas las encamina la prudencia, para que consigan su fin y toque el medium rationis.

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Minchiate                           Mantegna

La templanza, una de las 4 virtudes cardinales porque “los placeres sensibles que ella debe a moderar son los más naturales y los más difíciles de refrenar, siendo sus objetos los más necesarios para el mantenimiento de la vida”, va a ser retomada por Santo Tomás; ya varios filósofos habían hablado sobre ella, comenzando por Aristóteles, y es precisamente en él en quien se basa Tomás de Aquino para analizar tan importante virtud. Sin embargo, dice que esta no es la mayor de las virtudes pues no concierne directamente sino al bien de la persona humana, mientras que hay bienes como la fortaleza y la justicia que atienden más al bien de la sociedad “pues el bien de la multitud es más divino que el del individuo” (Aristóteles).

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Mittelli                   Mantegna                    Gringonneur

 

Como se observa en las láminas, se representa la templanza como la mujer que rebaja la graduación del vino añadiéndole agua. En la antigua Grecia la transmigración de las almas se solía representar mediante el acto de transvasar agua de una jarra a otra. Simbolizaba el paso de una vida a otra. Los atributos alados con los que en nuestros días se dota a ésta imagen no aparecen hasta el Tarot del Marsella, por lo que parece del todo descabellado asignarle a este arcano las peculiaridades metafísicas de ángel

La justicia. Platón y Simónides el poeta filósofo la habían definido cuatro siglos antes de Jesucristo, diciendo Simónides, según testimonio de Platón, que consistía "en decir la verdad y restituir a cada uno lo que de él se ha recibido, o bien: decir la verdad y volver a cada cual lo que es suyo". Platón, en su tratado especial de la Justicia o de la Republica, no da una definición, sino ciertos conceptos generales, de carácter filosófico, diciendo que "la Justicia es el acuerdo del alma consigo misma; la armonía de las diversas panes del alma, unas con otras y todas entre si la costumbre de la justicia distributiva de dirigirse siempre a lo que se cree ser justo, de someter la conducta a la ley; el habito de la igualdad común y de la sumisión al régimen de buenas leyes".

Para Cicerón la justicia consiste "en dar a cada uno lo que es suyo y en la fidelidad a los contratos". La primera cláusula de amplia significación constituye el fondo de la definición de Ulpiano; la segunda es netamente jurídica, pero limitada a cierta materia legal. Cicerón, era filosofo, jurisconsulto y político.

En la Edad Media, siglo XIII, después de Jesucristo, aparecieron las Leyes de Partidas de don Alfonso X el Sabio, Segundo Rey de Castilla y de Llons, en las cuales se encuentra la siguiente definición de la Justicia: "Según departieron los sabios antiguos justicia tanto quiere decir, Como cosa en que se encierran todos los derechos, de cual natura quier que sean, E los mandamientos de la justicia, a del derecho son tres. El primero es que ome viva honestamente cuanto en sí. El segundo que non faga mal ni daño a otro.­ El tercero que de su derecho a cada uno. E aquél que cumple estos mandamientos, fase lo que deve a Dios, e a sí mismo e a los omes con quien bive, a cumple a mantiene la justicia". (Ley III tit. II, Partida 3°.). Esta definición es a la vez moral, religiosa y jurídica, abarcando todos los aspectos de la Justicia en su sentido más general.

A la justicia se representa con la figura de una mujer, con su mano derecha sostiene en alto una espada y con la izquierda una balanza.

El origen de esta representación se remonta a Egipto donde la diosa Maat era la encargada de colocar la pluma en la balanza que servía de contrapeso al corazón del difunto.

En Grecia la diosa Themis ya es representada con una balanza en la mano y la espada en la otra, en ocasiones puede aparecer incluso con los ojos tapados.

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Mantegna                    Gringonneur

 

Fuerza. Aristóteles no dice que la fortaleza sea la más alta virtud; pero la selecciona para ser tratada primeramente cuando describe las virtudes morales; mientras que Santo Tomás con dificultad dice explícitamente que la fortaleza ocupa el tercer lugar entre las virtudes cardinales después de la prudencia y la justicia. Los bravos en una tribu guerrera y el glamour de la bravura en la caballería errante, el despliegue de pompa por ejércitos modernos en desfile, no eran objetos para perturbar el sentido de proporción en la mente del Monje Sermoneador. Menos aún podría la etimología engañar su juicio haciéndolo pensar que la virtud primordial fuera el valor de un soldado condecorado por la Cruz Victoria. Tampoco despreciaría el tributo "Al Valor" en su propio rango.

Si consultamos a Platón y Aristóteles encontraremos a aquel comparando al hombre con el dios Glaucus que por vivir en el mar tenía sus divinas extremidades difíciles de reconocer de tan incrustadas que estaban de algas y conchas: y eso representa al espíritu humano disfrazado por el extraño cuerpo que arrastra como pena. El alma en su propia naturaleza racional (para el propósito presente los términos psyche y nous, distinguidos por Aristóteles, los fusionamos en uno solo - el alma) es simple: el hombre es complejo, y siendo conflictivamente complejo, tiene que lidiar con un par de garañones en su cuerpo, uno innoble-- las conscupiscencias, el otro relativamente noble - el elemento espiritual en el que es "adelante", "apresúrate", "ataca", "arranca", "aguante". La fortaleza está basada en este último elemento, Pero el espíritu animal necesita ser llevado y guiado por el alma racional para que se convierta en virtud. Es en el pecho donde radican ho thymos, to thymoeides (coraje, pasión), a medio camino entre la razón en la cabeza y la conscupiscencia en el abdomen. La alta espiritualidad de Platón le impidió hablar muy exaltadamente de la fortaleza que se apoya en la excelencia corporal: consecuentemente hizo que los sabios legisladores educaran a sus ciudadanos más en el valor que en la temperancia, que es separable de la sabiduría y puede encontrarse en los niños o en meros animales.

La representación de la fuerza sufre una evolución clara que va desde la mítica imaginería de Sansón rompiendo las columnas del templo de los filisteos (tarot de Minchiate), la de David agarrando al león devorador de ovejas y la mítica de Cirene matando al  león depredador de los bueyes de Euripiles. De la fusión y de la creatividad del artista surgen el resto de las imágenes con las que en el decurso del tiempo se ha representado a este arcano.

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Minchiate                        Mantegna                 Gringoneur

 

PEDRO EL ERMITAÑO

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 De origen incierto aunque algunos le hacen descendiente de una noble familia de Picardia en Francia. Nacido con espíritu activo e inquieto, buscó en varios estados y condiciones una felicidad que no encontraba en ningún sitio.

El rumor de las peregrinaciones de Oriente  le despertó de su retiro para marchar hacia Palestina entre multitud de cristianos que iban a visitar los Santos Lugares. Llegado a Jerusalén pasó a ver a Simeón, patriarca de aquella ciudad, y juntos lloraron los males de la ciudad Santa.

De vuelta a Occidente Pedro fue a arrojarse a los pies del Papa Urbano II, a quien trató de interesar a favor de los cristianos de Oriente. Proyecto conforme a las miras de Roma.

Urbano II reunió un concilio en Plasencia en 1094 para tratar de la suerte de los cristianos en Oriente; pero los principales señores de Italia prefirieron proseguir con sus intereses en Italia y denegaron hacer la guerra en la Arabia Pétrea.

Entonces el Papa reunió un segundo Sínodo en medio de la nación más valiente y belicosa, acostumbrada a dar impulso a toda Europa. Este nuevo concilio se celebró en 1095 en Clermont de Auvernia.

El Soberano Pontífice hizo un discurso para estimular a los cristianos a ir a liberar la Tierra Santa de los sarracenos. Al acabar, toda la asamblea exclamó: “¡Dios lo quiere!"

Estas palabras fueron en adelante el grito de guerra para los que se alistaban en la empresa.

Se mandó que llevasen una cruz encarnada sobre el hombro derecho, y se llamaron Cruzados.

Entretanto Pedro el Ermitaño viajó por toda Europa vestido de una larga túnica ceñida al cuerpo con un grueso cordón y cubierta por un manto de tosco sayal.

Unas veces se presentaba en los templos, otras predicaba en los caminos y plazas públicas. El pueblo corría en tropel detrás de Pedro el Ermitaño, y en todas partes era recibido como emisario de Dios. Se consideraba feliz el que tocaba sus ropas o arrancaba un poco de pelo a la mula que conducía. Se referían sus austeridades y sus milagros.

EL PAPA CONTRA EL EMPERADOR. LA SEPARACION IGLESIA-ESTADO

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Enrique IV de Alemania.

Hijo de Enrique III e Inés de Poitiers nació en Goslar en 1050. Durante su minoría gobernó su madre. Llegado a la mayoría de edad decide recuperar las posesiones perdidas en Sajonia y Turingia. Su ambición territorial provocó fuertes revueltas que llevaron al Papa Gregorio VII a dirigirle un ultimátum en el que se le prohibió en las elecciones episcopales y abaciales del norte de Italia. Enrique logró que los prelados alemanes destituyeran al Papa, pero éste le excomulga y depone. Bajo la presión de los príncipes alemanes, el emperador acepta someterse a la Iglesia y recibe la absolución. Sin embargo los conflictos continuaron y en 1080 Enrique vuelve a ser excomulgado, y en respuesta a ésta decisión propone a los obispos italianos y alemanes que depongan a Gregorio VII y elijan al antipapa Clemente III.

El Emperador penetra en Roma  y proclama nuevo Papa a Clemente III .

En mayo de 1085 muere Gregorio VII.

Urbano II.

Procedente de la nobleza francesa, Odón de Lagery, ,monje y prior del monasterio reformista de Cluny en Borgoña, fue ordenado  Papa en 1088 y adoptó el nombre de Urbano II.

Buen conocedor de las Sagradas Escrituras y versado en las obras de los padres de la Iglesia vio la influencia de Cristo en todas las cosas de este mundo. Desde su elección debe enfrentarse al antipapa Clemente III que estaba apoyado por el emperador de Alemania.

El 18 de noviembre de 1095 inaugura el Concilio de Clermont en el que expone las vejaciones, sufrimientos y penalidades que padecen los cristianos en Tierra Santa y exhorta a los fieles de Cristo a ir en gran número a liberar el Santo Sepulcro con las armas en la mano.

Urbano II no fue el primero en incitar a los latinos a tomar conciencia de los peligros que corrían los cristianos en Oriente, la novedad fue la búsqueda de una vasta audiencia.

La cruzada pasa a ser su gran preocupación y en todas partes donde iba predicaba que la iglesia de Cristo en Jerusalén, Antioquia y otras ciudades de Asia tenía necesidad de ser defendida y sostenida por los fieles.

Sus prédicas dieron resultado y rápidamente surgieron predicadores que retomaron sus pregones

LOS ASTRÓLOGOS  (La Luna)

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  Gringoneur                        Marsella

Como puede apreciarse en la lámina, este arcano muestra claramente a dos astrólogos estudiando el tránsito de la Luna. En la evolución del tarot las figuras desaparecen  y la carta se divide en tres planos: celeste señalado con la luna, terrestre en le que aparecen los dos perros y el inferior que hace referencia a un ámbito de agua.

El tránsito del milenio supuso para el pensamiento de la época un periodo de temor, inducido por las profecías que auguraban el fin de la humanidad basándose en la profecía contenida en el Apocalipsis de San Juan:

“Vi un ángel que bajaba del cielo; tenía en la mano la llave del abismo y una gran cadena. Prendió al dragón, la antigua serpiente -que es el diablo, Satanás-, lo encadenó por mil años, lo arrojó al abismo, que cerró y selló después, para que no pudiese seducir más a las naciones hasta que no se cumpliesen los mil años, después de los cuales deber ser soltado por poco tiempo" (Cap. 20, 1-3)

El texto bíblico se interpretó como que mil años después de que Cristo dominara al diablo o dragón se produciría el fin.

Todas las consideradas ciencias en la época, entre ellas la astronomía, destinaron grandes esfuerzos por solapar con sus técnicas las palabras sagradas. Tal fue el temor que suscitaron las profecías del milenio que el último día de 999 no se trabajó y el Papa Silvestre II ofició una misa solemne. No sucedió nada, pero el miedo no abandonó las mentes de la gente hasta el 1100.

La astrología en ese tiempo tuvo un resurgimiento importante. La propuesta de la Santa Cruzada debió, pues, estar también bendecida por los astros para la buena marcha de ésta.

LA CRUZADA DE LOS ENAMORADOS

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Si un rasgo caracterizó la primera cruzada fue la poca profesionalidad del ejército de Pedro el Ermitaño. Los motivos que impulsaban a las gentes a alistarse a las filas de tan noble empresa eran dispares. Unos tenían miras a establecerse en Oriente y hacer fortuna allí, otros miedo a ser tachados de cobardía, muchos quisieron huir de la miseria. Pero quizás la característica que mejor señale la empresa fue el alistamiento de las mujeres dispuestas a seguir a sus maridos. Familias enteras iniciaron marcha a Jerusalén. Niños, ancianos y mujeres creyeron que Dios velaría sobre ellos y bendeciría su decisión. El Papa y los concilios admitieron la presencia de mujeres en la cruzada con la condición de que fueran “convenientemente acompañadas”. Ya antes de 1095 que se habían aventurado en este largo y penoso viajes comprendían a mujeres de todas las categorías sociales. Igual ocurrió con la cruzada de 1097. Por desgracia, las crónicas otorgan poca atención a la vida en los campamentos y se muestran discretas a la vida que las familias llevaron durante el viaje. Las mujeres aparecen en las páginas esporádicamente, sólo a tenor de hechos particulares, insólitos o dramáticos.

EL TERROR DE LA MUERTE

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Las huestes de Pedro el Ermitaño avanzaron por Francia sin problemas. La caridad de los fieles abasteció las filas de alimentos y provisiones. Pero cuando el ejército de los cruzados llegó a Alemania  comenzaron las precariedades. Próximos a las fronteras de Hungría y Bulgaria los problemas se agravaron, las penurias se acrecentaron y los cruzados empezaron a mostrar su lado más inhumano saqueando, quemando y llegando a destrozar pueblos enteros. Acuciados por la falta de víveres y habiéndoles negado el gobernador de Belgrado lo que pedían para cubrir sus necesidades, se esparcen por la campiña, maltratando a los habitantes y robando todo cuanto encuentran.

La mayoría de los hombres que lucían la cruz no dudaban en atravesar con su espada a judíos y musulmanes. Se expandió una proclama: “quien mate a un judío recibirá el perdón de todos sus pecados”.

Los horrores aumentaron  a cada paso de los cruzados, llegando al extremo de aniquilar todo un pueblo para conseguir madera con la que construir un puente para atravesar el Danuvio.

El hambre y la miseria marca prácticamente todo el viaje.

A las puertas de Nicea los hombres de Pedro el Ermitaño prenden fuego a varios molinos. Los habitantes de la ciudad bajan para defender su plaza. Ambas partes se enzarzan en una desenfrenada lucha que siembra de cadáveres el camino.

La muerte sega al ejército de los cruzados o ejército del Papa tal y como señala el arcano del tarot.

EL GIGANTE SARRACENO

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Quizá sea la carta más significativa y clara del mazo. Nos muestra a un enorme gigante sosteniendo una cadena de piedras entre sus manos rodeado por cuatro hombres. Si observamos vemos que uno está asido a su pierna, otro en actitud de recoger cantos del suelo, un tercero tiene la vista alzada y mantiene una actitud desafiante, y el último se representa salvaguardando en su regazo un montón de piedras.

No existe ningún indicio que nos señale que el fabuloso gigante represente al diablo. Es fácil presuponer que el tarot al perder  el contenido de su historia real también el gigante pierde sentido y es sustituido por el diablo que permite dotar al juego del exponencial esotérico necesario.

Sin embargo, el gigante existe en la historia. Los cronistas de las cruzadas nos cuentan en la toma  Nicea el ejército del Papa se encontró con un sarraceno sobrenatural. Lo describen como un gigante de gran destreza que era capaz de disparar flechas y arrancar pedazos de roca que arrojaba a sus enemigos en forma de lluvia de piedras. Fue tal el coraje y la fuerza de este personaje que todos los esfuerzos del ejército de los cruzados se volcaron en él.

LA TORRE DE NICEA

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Nicea fue una plaza difícil de tomar. En posesión de los turcos desde 1081, su situación frente a la frontera bizantina hacía que se la considerara como el sitio occidental más próximo a Constantinopla.

Fue en este lugar donde el conde de Tolosa hizo minar una gran torre que se elevaba justo delante de su campamento. Sus hombres cavaron hasta los primeros cimientos de piedra, amontonaron las vigas y ramajes y les prendieron fuego. La torre se derrumbó en medio de la noche con tal estruendo que tanto las tropas cristianas como las musulmanas despertaron creyendo que se trataba de un temblor de tierra.

LA SANTA LANZA

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Es la carta que con posterioridad se le incluye la leyenda de “el sol”, sin embargo, si apreciamos los detalles del dibujo, el sol es un elemento paisajístico, en ningún momento ocupa o se señala como el centro de la lámina que está ocupado por la figura de mujer joven que sostiene una lanza.  Se trata de la Lanza de Longinos, la que según relatan los evangelios utilizó el centurión para atravesar el costado de Cristo.

Un sacerdote llamado Pedro Bartolomé de Marsella vio en sueños al apóstol Andrés predecirle la victoria e indicarle el lugar en el la lanza que atravesó el costado de Cristo estaba enterrada. Se buscó y fue encontrada el 14 de junio de 1098 cerca de una iglesia. Este hallazgo envalentó que esperanzados con el hallazgo persiguieron la victoria.

EL JUICIO DE FUEGO

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La Santa Lanza  lejos de apaciguar a las huestes cruzadas, fue causa de disputas. Se llegó a dudar de su autenticidad, y el ejército quedó dividido en dos bandos.

Tras el asedio a Trípoli, los cruzados se enfrentaron a la resistencia de Arqa. Fray Bartolomé volvió a intervenir alegando haber recibido una nueva visión en la que se le anunciaba la total necesidad de tomar la ciudad. Sin embargo, la escisión en el ejército era tal que los incrédulos conducidos por Arnaldo Malecorne, capellán del Duque de Normandía, pusieron en entredicho sus palabras. Fray Bartolomé, seducido por la importancia que consideraba el haber encontrado el hierro sagrado y animado por el bando de los crédulos que confiaba en sus visiones, aceptó someterse a la prueba de fuego.

Esta resolución restableció la calma y se convocó a todos los hombres y mujeres a ser testigos del Juicio de Dios.

El Viernes Santo de 1099 se levantó, en medio de una llanura, una vasta hoguera alimentada por ramas de olivo. Cubierto por una sencilla túnica, Fray Bartolomé se precipitó en el fuego. Atravesó las llamas y salió cubierto de llagas mortales. Expiró pocos días después. Fue enterrado en el mismo lugar donde se había levantado la hoguera.

JERUSALÉN

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El 7 de junio de 1099 aparece ante los ojos de los cruzados la Ciudad Santa, aún tendría que transcurrir más de un mes – 15 de julio de 1099- hasta que fuera tomada.

Jerusalén esta representada en esta carta por sus siete montes: Calvario o Gólgota, Moriah el monte del templo, Getsemani el monte de los Olivos, el profético monte Sion, el monte del palacio de Herodes, monte del palacio de los Asmoneos,  y el monte de la destrucción donde Salomón hizo altares idólatras destruidos por orden de Josías.  

Simboliza centro del mundo de la cristiandad, de ahí que no nos extrañe que a esta carta se le asignará, años después, la leyenda del mundo.

GODOFREDO DE BOUILLON, Rey de Jerusalén

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El 17 de julio de 1099, dos días después de la toma de Jerusalén, los jefes de los cruzados se reunieron para decidir quién asumiría los poderes, quién gobernaría y de qué modo.

Los barones debían pronunciarse entre Godofredo de Bouillon y Raimundo de Saint-Gilles. Tras arduas discusiones, Godofredo es elegido por acuerdo unánime. Fue conducido en triunfo a la iglesia del Santo sepulcro, donde presto juramento de respetar las leyes del honor y de la justicia. Renunció a la diadema y a todos los demás atributos de soberanía, diciendo que jamás aceptaría una corona de oro en la misma ciudad  en que el salvador había sido coronado de espinas.

GERARD DE AVERNES. EL COLGADO

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Duro fue el destino de Gerard de Avernes, a quien Godoufredo  entrega como rehén en la ciudad de Ansur. Este desgraciado caballero fue atado a la punta de un palo muy alto, que se colocó sobre la muralla. Su sufriendo fue extremo. Se narra en las crónicas que el rey viendo el sufrimiento de su hombre, lo exhortó a que fuera merecedor de la corona del martirio: “yo no puedo salvaros, le dijo, si mi mismo hermano Eustaquio estuviera en vuestro lugar, no podría liberarlo de la muerte. ¡Morid, pues, ilustre y valeroso caballero con el valor de un héroe cristiano”.

 

De la lectura histórica del Tarot de Gringoneur concluimos que su autor no pretendió crear un juego de naipes esotérico sino recrear la historia de la primera cruzada. La adición de otros arcanos como la emperatriz, la papisa, el mago o la estrella, es muy posterior y su razón se ser fue la influencia de las carticellas de Mantegna y Minchiate.

El tarot en nuestros días es uno de los mayores exponentes del mundo esotérico. Muchos han sido los que han pretendido atribuirle orígenes sacros, cabalísticos o herméticos, y desde luego, es innegable, que con los años su iconografía se ha enriquecido hasta el punto que hoy sí puede considerarse hermética porque en el transcurso de los siglos ha recibido aportaciones diversas del mundo de la magia.

 

 

© Dolors de Gual