EL CASTILLO DE SAN ANGELO: LA FUSIÓN DE LOS CINCO ELEMENTOS TAOÍSTAS.

EL GRAN MISTERIO DEL VATICANO

 

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Las panorámicas que las vistas de satélite nos ofrecen pueden maravillarnos. Es la forma de mirar el mundo desde el aire.

La ciudad del Vaticano nos sorprende, no por la planta de la Basílica de San Pedro sino por la estructura del Castillo de San Angelo.

Construido a orillas de Río Tiber en 123 d.C., el Castillo de Sant Angelo es visible desde varios rincones de la ciudad. Fue el mausoleo del emperador Adriano terminado por Antonio Pío en el 113, un año después de la muerte de Adriano. La Tumba Imperial donde se guardan las urnas con las cenizas de los emperadores, se encuentra en el segundo piso. El castillo continuó como mausoleo hasta la muerte de Caracalla en el siglo III, cuando pasó a ser una fortaleza conocida como la Ciudadela de Roma. La estatua de San Miguel corona las almenas y fue agregada en 1753. El papa León IV cercó con una muralla el Vaticano y el Borgo, convirtiéndolo en una fortaleza donde se refugiaban los papas en épocas de peligro. El pasadizo que une el Vaticano con el Castillo fue hecho por Alejandro VI en el siglo XV.

Este enigmático edificio, por muchos siglos temido, símbolo de la represión vaticana, llama poderosamente la atención su planta en forma de estrella de cinco puntas.

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La ciudad Papal antes de ser cristiana fue cuna de cultos ancestrales. Cabe destacar el del dios frigio Attis.

Procedía de Frigia -Asia Menor-, regía la vegetación. Su culto era conocido en el Imperio Romano desde el siglo IV antes de Cristo. Se le vinculaba con la diosa madre Cibeles, de la que se creía era hijo y amante.

Attis se autocastró y su espíritu pasó a un pino. De su sangre brotaron las violetas, flores que se le consagraban. Resucitó en primavera y para conmemorar el hecho se realizaban rituales que comprendían ayuno y duelo a cambio de inmortalidad a los fieles. Era conocido como Papas, igual que el gran Zeus.

Los frigios descendían de un pueblo indoeuropeo que invadió el Asia Menor en el s XII a.C. y destruyó al Imperio Hitita.  Fundaron un reino que más tarde abarcó la región de Galacia y partes de Capadocia y Licaonia. Sufrió mucho por las invasiones de los cimerios, pero fue restaurado por Lidia.  Finalmente fue absorbido por el Imperio Persa. 

Luego pasó sucesivamente a manos de Alejandro, los seléucidas, los atálidas de Pérgamo y, en el 133 a.C., de Roma; por un tiempo fue administrada como provincia romana.  Más tarde, su territorio fue dividido entre las provincias de Asia y de Galacia, por lo que los pasajes del NT que mencionan a Frigia se deben entender como una región y no como una unidad política.

El país se hizo famoso por sus misterios cultos. Herencia de su saber y sus misterios es el gorro frigio que los alquimistas adoptaron como símbolo del saber hermético.

La principal diosa frigia era Cibeles, la Magna Mater, representaba toda la esencia de la fertilidad. Se la asociaba con su hijo y, al tiempo, esposo, el dios sol Sabatius-Attis, a quien los griegos llamaron Adonis. 

Cada año se celebraba la muerte Attis con ritos de lamentos y automutilaciones, y su reaparición se celebraba con danzas orgiásticas y ceremonias en las que las mujeres se ofrecían sexualmente, consiguiendo a reconocimiento social y civil. Su prostitución bien considerada, les condujo a considerar el ascendente biológico sólo por línea materna, los padres no importaban.

Los soldados romanos bebieron de las fuentes y de los rituales frigios, y el senado romano luchó una batalla perdida contra su introducción en Italia.

Los conversos frigios filtraron su religión en los misterios de la iglesia romana.

Existen inscripciones frigias de los s. VII y VI a. C. y neofrigias del s.I a.C. escritas en griego.

 

Los judíos vivieron en Frigia desde el tiempo en que Antíoco el Grande

(223-187 a.C.) estableció 2.000 familias judías de Babilonia en Lidia y Frigia.

En Jerusalén, durante la Pascua de Pentecostés, hay constancia de judíos de frigia en Hch. 2:10.

También en el Nuevo Testamento se mencionan 4 de las ciudades frigias: Antioquía de "Pisidia", Colosas, Laodicea y Hierápolis (Hch. 13:14; Col. 1:2; 4:13; Ap. 3:14).  San Pablo pasó por este país y visitó varios lugares (Hch. 16:6; 18:23).

 

Las características generales del dios frigio Attis, eran:

  • Nació de la Virgen Nana el 25 de diciembre.
  • Él era el padre y el hijo divino a la misma vez.
  • Él era un salvador crucificado en un árbol para la salvación de la humanidad. Lo    enterraron pero en el tercer día los sacerdotes encontraron la tumba vacía - él se había presentado de los muertos (el 25 de marzo).
  • Sus seguidores eran bautizados en sangre, de esta manera lavando lejos sus pecados - después de lo cual se declaraban "Nacidos de Nuevo".
  • Sus fieles comían una comida sagrada de pan, que creyeron se convertía en el cuerpo del salvador.
    En la celebración de su muerte y resurrección, en el solsticio de primavera, le muestran muerto y colgado en un árbol.

 

Durante la dominación romana aún se podían contar dos santuarios dedicados al culto de Cibels y Attis. Uno estaba ubicado en el monte Palatino y era el templo donde se realizaban las celebraciones públicas, traídas de Anatolia en la época republicana.

El otro, estaba en la colina Vaticana, en el mismo lugar donde hoy se levanta la Basílica de San Pedro y los palacios pontificios de la cristiandad.

 

La piedra negra que representaba a Cibeles en Pérgamo, en el santuario a los pies del monte Agdos, fue extraída de su lugar original y trasladada a Roma. El pueblo frigio le atribuyó poderes milagrosos hasta el punto que la hicieron responsable de proporcionar a Eneas madera necesaria para construir la flota de barcos con la que pudo huir a Troya.

En Pérgamo estaba así mismo la tumba del dios Attis, donde según los frigios, habría reposado desde el inicio de los tiempos.

 

La festividad del dios Attis se celebraba el  15 de marzo, inicio de la primavera y día en que debían recoger los  devotos cañas en las orillas del río para llevarlas en procesión hasta el Palatino. Después debían seguirse nueve días de penitencia basada en la abstinencia de pan, cerdo, vino, granada y membrillo.

El 22 de marzo se realizaba la ceremonia conocida como Entrada de Árbol – Arbor Intrat-  que consistía en  adornar, con cintas de lana y violetas, un pino que representaba a Attis muerto.

El 24 de marzo tenía lugar el entierro, acompañado de música estridente hasta llevar a sus fieles al paroxismo. Los hincados debían cortarse la piel de piernas y brazos con armas afiladas las piernas y los brazos hasta que brotase la sangre, algunos llegaban a autocastrarse y se convertían en sacerdotes de culto.

La noche del 24 al 25 de marzo debían realizarse plegarias para la resurrección de Attis. Las fiestas terminaban con las purificaciones con agua el día 27, fecha señalada por el emperador Claudio.

 

En la historia del dios Attis aparece el elemento diabólico en la personificación de Agditis –  deidad primigenia del monte Agdos – . Se creía que era nacido del semen de Zeus cuando se derramó sobre la roca de la montaña al intentar poseer a Cibeles. Agditis era muy  libidinoso. Personificaba la pasión sexual desmedida.

No tenía sexo, se le conocía como hermafrodita y deseaba por igual a hombres que a mujeres, razón que impulsó a los dioses del Olimpo a castrarle para mitigar su descontrol sexual. El hecho sucedió mientras dormía. Fue atado a un árbol y al despertar las mismas cuerdas le arrancaron los testículos. La mutilación produjo sangrado que se desparramó por la tierra e hizo nacer un almendro, de cuyo fruto comió Cibeles y, acto seguido, quedó embarazada de Attis.

 

Otro importantísimo culto durante la época romana fue el de Mitra, última Religión del Imperio Romano y  primera del Cristianismo.

 


Mitras era considerado como " la luz del mundo ", el símbolo de la verdad, la justicia, y lealtad. Era mediador entre el cielo y la tierra y fue un miembro de una trinidad santa. Según la mitología persa, Mitra nació de una virgen, la cual le fue otorgada el título “Madre de Dios”'.

Mitra se mantuvo célibe toda su vida. Representaba un sistema moral unificado para luchar contra las fuerzas del mal.

Sus adoradores creían en el cielo y el infierno, y estaban convencidos que la bondad y el sacrificio de su dios aplacaría el sufrimiento y les otorgaría la inmortalidad y salvación eterna a su muerte. Su fe se apuntalaba en la convicción de que  por venir estaba el día del juicio final, cuando los muertos resucitarían y traería el triunfo de la luz sobre la oscuridad.
Para iniciarse en los misterios de Mitra, se exigía un bautismo ritual que antecedía a una ceremonia donde se bebía vino y comía pan como símbolo del cuerpo y la sangre del dios.

El domingo se señaló como día sagrado y el 25 de diciembre como fecha del nacimiento de Mitra.

Se consideró que, tras concluir su misión terrenal, antes de regresar al cielo, compartió una “última cena” con sus discípulos amados.


Sin embargo, sería simplificar algo tan extenso el sugerir que el Mitraismo era el único precursor del comienzo del cristianismo. Aparte de Cristo y de Mitras, había un montón de otros dioses (tales como Osiris, Tammuz, Adonis, Balder, Attis, y Dionysus) que se dice que murieron y resucitaron.

Muchos de los  héroes clásicos, tales como Hércules, Perseus, y Theseus, nacieron de la unión de una madre virginal y de un padre divino. Fue imposible suprimir toda la festividad religiosa pagana y muchos ritos se incorporaron al cristianismo extendiéndose por Europa y Occidente.

 

La Iglesia de Roma se adueñó de la ciudad del Vaticano. Constantino, en el s.IV decide  construir  la Basílica de San Pedro donde, según aseguró, descansarían por siempre los restos del Santo.

En 1939, por orden del Papa Pío XII, se inician las excavaciones en el Vaticano para encontrar la tumba del que fuera el primer compañero de Jesús, el apóstol Pedro, sometido según la tradición a suplicio en el circo de Nerón en el año 67.

Desde siempre, el obispo de Roma fue considerado como el heredero de Pedro, quien fue designado por Jesús para ser el “fundamento de la Iglesia de Cristo”.

El Evangelio según San Mateo (XVI) recoge: “y yo te digo que eres Pedro y que sobre esta piedra construiré mi Iglesia”.

La tumba del apóstol es encontrada, sin embargo, está vacía. No hay un solo hueso de San Pedro. La Iglesia alude a que en el s.III, por miedo a las persecuciones, se trasladaron los restos del santo a las catacumbas de San Sebastián en la vía Appia, sin embargo, San Damaso refiere el hecho como un hecho pasado y asegura que los restos regresaron a su sepultura original.

Los misterios católicos, son misterios, por lo que ningún mortal puede ser capaz de desentrañarlos.

Por el contrario, en Oriente los misterios no son encriptados, sólo se ha de estar preparado para comprenderlos. Los Maestros taoístas, explican la alquimia Interior y exterior como el arte de la transformación. Su pensamiento se basa en la concepción del Universo como un Todo en el que interactúan 5 elementos: el fuego, la tierra, el metal, el agua y la madera. El Orden surge de los ciclos de Control y Generación que siguen las leyes naturales. El caos se produce cuando se rompe la armonía.

Los maestros taoístas también hicieron otro descubrimiento: toda vida nacida en forma humana es desarrollada, estructurada e influenciada por un grupo de estrellas, en el que se incluyen planetas.

La primera Fuerza se denomina Fuerza Universal o Fuerza Original, también es conocida como Energía Celeste. Se manifiesta como la energía de todas las estrellas, planetas y galaxias. Esta Fuerza alimenta la mente, el alma y el espíritu de cada individuo.

La Fuerza Universal llega a nuestro planeta gracias a la especial relación que se da entre la Tierra y su Luna. Las fuerzas de los dos planetas constituyen una poderosa atracción magnética, que capta todas las energías de todas las estrellas de nuestra galaxia y las proyecta hacia la tierra.

La segunda Fuerza es la de las Partículas Cósmicas o energía del Plano Humano. Son el resultado de la explosión de estrellas que llegaron al final de sus días. Al ser atraídas por el campo magnético de la Tierra y la Luna cruzan la atmósfera en forma de polvo y acaba convirtiéndose en polvo. La creencia taoísta es que la carne humana está formada por polvo llegado del Universo.

La Tercera Fuerza de la naturaleza es la de la Tierra que incluye la energía de las plantas, de los animales, del agua, y de todos los acontecimientos naturales del planeta.

 

El conjunto de estas tres Fuerzas representa las energías del Cielo, del Ser Humano y de la Tierra. Los antiguos maestros les llamaron los Tres Pueros ya que emergen del Wu Chi y del Gran Vacío. Para ser visualizados se les representó como tres Emperadores residentes en tres Palacios o centros del ser humano –Tan Tien Superior, Tan Tien Medio y Tan Tien Inferior-. Gobiernan el desarrollo de los tres cuerpos del ser humano–físico, alma y espíritu- y las fuerzas se manifiestan como Esencia, Energía y Sangre.

 

Los cinco elementos del taoísmo se corresponden con figuras geométricas:

  • Fuego: Triángulo.
  • Tierra: Cuadrado
  • Metal: Círculo
  • Agua: Ondas
  • Madera. Rectángulo.

 

Como puede observarse en la fotografía, los cinco elementos están en perfecta armonía representados en la planta del Castillo de Sant Angelo.

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¿Qué gran misterio oriental señala el castillo de Sant Ángelo? ¿Es un punto energético terrenal de la energía celestial?

Habrá que continuar estudiando y rezando para que todos los grandes clásicos taoístas puedan ser traducidos a múltiples idiomas. Hoy por hoy, la mayoría aún se conservan sólo en chino antiguo.

No quiero extenderme, sólo constatar que, tal vez, los grandes misterios sólo  puedan ser vistos desde el cielo.

 

©Dolors de Gual