¿Volver a escribir un blog?

Web - 24 agosto 2015

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¿Volver a escribir un blog, cuando estos han muerto? ¡Buff! Soy consciente que puede ser como un trabajo milagroso, si alguien me lee y me regala minutos de su preciado tiempo, para escribir en él un comentario. Los blogs, los verdaderos diarios personales cibernéticos, casi han desaparecido, también muchos de sus espacios gratuitos.

Mi primer blog lo alojé en el País, el diario que consideraba más progresista allá por el año 2007. Era el boom, a, casi todos los cibernautas, nos gustaba escribir artículos, a poder ser diarios, para compartir opiniones con nuestros amigos de La Comunidad del País. La recuerdo como una época entrañable, con nostalgia, con la gracia de la sonrisa, el miedo de los trolls y la frescura de poder leer la actualidad vista por cientos de ojos en un mismo espacio. Sinceramente, me encantó vivir la experiencia, tanto o más que cuando participé en los desaparecidos grupos – news- concretamente en el de literatura que sus miembros bautizamos como Patio de Luces.

Hace, escasamente unas semanas, al hacer una copia selectiva del disco duro de mi ordenador, aún encontré los viejos posts del País, guardados en una carpeta. Mi primera intención fue tirarlos a la papelera, pero la añoranza me pudo, y releí algunos. Pese a haberlos escrito, me costó entenderlos, ¿por qué?, me pregunté. Pues porque faltaban las imágenes y los links habían caducado.

Soy de la generación de los diarios con hojas de colores y cerrojo.  Nos los regalaban los Reyes Magos, los parientes, cuando venían a pasar las vacaciones en casa, el amigo invisible, … ¿quién de mi generación no tuvo un diario personal?

Las películas del momento, nos enseñaron que ese libro en blanco debía escribirse de noche y guardarlo de día, cerrado con llave, escondido en un rincón de nuestra habitación. Convertimos el hecho de escribir nuestra vida cotidiana en un mágico ritual.

Confieso que no conservo ningún diario de mi infancia y, tampoco fui fiel a ninguno. El de hojas blancas fue sustituido por uno de cubierta color rojo y páginas de colores, éste, lo sustituí por otro con portada de la parejita del amor, luego, creo que tuve uno con el slogan de I love, el último en papel, me lo regalaron en el año 2000, es el único que conservo y que nunca he utilizado. Curiosamente, no tiene candado, la tapa es azul, sin ningún dibujo, lo único que lo diferencia de una libreta escolar, es que luce estampada la frase: diario personal en inglés.

¿Por qué esta evolución?, me pregunto. Creo que la respuesta es simple, el antiguo diario, el que los de mi generación escribíamos, o intentábamos escribir de noche, casi a hurtadillas, cerrar con llave para que nadie más pudiera leerlo, ese diario, lo mató la agenda. Fuimos la generación que decidió vivir día a día, la generación de los yuppies, la generación que fue capaz de comprender que la vida de uno mismo no puede escribirse sin hacer mención a la de los otros: amigos, familiares, conocidos, contactos… Y decidimos crear la Agenda. Transcripción de nuestro tiempo, nuestro tiempo personal. Fuimos conscientes que no podíamos esconderla, ni guardarla bajo llave – nuestros padres, hermanos, amigos…, terminaban descubriendo el infantil diario – las llaves eran standard- y nuestros secretos, al final, proferidos a voces. La agenda física, hoy casi no la utilizamos. Solo nostálgicos alérgicos a la tecnología siguen cargando con ella. Los modernos, los de la generación del diario personal comercial que nos regalaban en blanco para que pudiéramos recordar, hemos conseguido minimizarlo hasta llevarlo con nosotros en algo que nos es imprescindible: el teléfono móvil.

Fuimos la generación que quisimos escribir nuestro día a día, sin distinción de clases. Daba igual si eras bueno en lengua o no, Todos, podíamos ser escritores, Todos. Creo que esa era la única razón por la que creamos o importamos, el diario personal.

Concientes que el cambio es perpetuo y paralelo a la vida, no renunciamos a escribir nuestro tiempo libre, que definimos como aquel que se podía dedicar a un blog.

Somos, la generación de la comunicación global.

Creamos grupos de debate, comunidades de blogs, y, hoy, Redes sociales.

Hemos ganado mucho, pero, tal vez, estamos perdiendo la esencia de lo que queremos.

Somos la generación que nos sentimos implicados en este mundo, comprometidos con la vida, revolucionarios, idealistas, inconformistas, que luchamos para que las minorías sean mínimas y lo general impere. Somos utópicos.

Ahora, cuando los blogs agonizan, puede parecernos retro redactar un blog. El mundo se mira através de los ojos de Facebook. Si no tienes Fb no existes, decimos con una sonrisa. Agrégame a Fb, escribimos por Whatsapp. Leemos lo que nos recomiendan nuestros amigos – no todo, pero sí los titulares- y, lo coloreamos con un me gusta.

Hemos sido capaces de crear lo que considerábamos un imposible: incluir gestos en nuestros mensajes escritos. Y nos ha gustado. Nuestro primer intento fue reutilizando los signos de nuestro teclado -J-, -ahora que lo compruebo, veo  que hasta Word, el programa de la escritura por excelencia, ya no me permite jugar con los símbolos : - ) – he tenido que hacerlo utilizando espacios.

Y yo, amante de las letra y adicta de las nuevas tecnologías hoy, ¿pretendo escribir un blog? ¿Resucitar un género literario que esta muerto, tan muerto como el epistolar? Debo estar loca, porque no entiendo que en año 2015, cuando los robots se parecen más a los humanos y estamos a un paso de que lo que nos diferencie de las máquinas es poder ver la vida, interpretarla, según nuestra emoción, tenemos que expresarnos como robots, computando imágenes.

Espero, amigos que no os moleste que intente escribir un diario personal, con capturas de pantalla del Fb. Es la única forma que se me ocurre para no perder la ilusión de escribir…., ni dejar de leer el Facebooque J

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Comentarios (1)

Carlos - 24-08-2015 19:43:01
No creo que los blogs estén desapareciendo. Simplemente las redes sociales han traído a la Red a numerosas personas que no saben o no necesitan mantener un sitio web propio.


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